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La producción de soja es cada vez más eficiente

 

La soja es un alimento altamente nutritivo y muy importante para nuestra dieta por su aporte de fibras, carbohidratos, aceite y proteína. Además, está presente en nuestra vida través de muchos objetos de uso diario que la contienen. Por ejemplo, la encontramos en productos de higiene y cuidado personal como jabones, shampoo o maquillajes; en leches, jugos y algunos panificados; en alimentos para mascotas y hasta en ciertos tipos de pinturas. La soja es un cultivo importante para nosotros y por eso, producirla de forma eficiente es fundamental.

En el marco de la Agricultura Moderna, la producción de soja es cada vez más eficiente. Por un lado, por las constantes innovaciones en las técnicas agronómicas que mejoran las producciones de todos los cultivos en general y que colaboran con el empleo eficiente de los recursos. Por el otro lado, el perfeccionamiento tecnológico junto a la investigación, el desarrollo y la inversión, dan como resultado mejores semillas de soja capaces de producir cultivos más fuertes y resistentes en un contexto cuidadoso con el medioambiente.

 

Inversión, Investigación y Desarrollo

En promedio, cada nueva semilla comercial de soja requiere de más de 13 años de Investigación y Desarrollo. En una primera etapa, se identifican los genes y se desarrollan las mejoras en los laboratorios. Luego, se hacen diversas pruebas a campo para garantizar la calidad y seguridad. Finalmente, se requiere de la aprobación del nuevo producto por parte de diversos organismos y entes públicos nacionales e internacionales. Todo este proceso requiere de altas inversiones en recursos económicos, humanos e infraestructura. 

A nivel regional, si tenemos en cuenta los resultados que arrojan aquellas plantaciones en las que se utiliza la última tecnología en soja podemos afirmar que cada innovación mejora de manera significativa el rendimiento y que, además, permite a los productores utilizar cada vez menos recursos naturales. Esto se traduce a buenos resultados en casa cosecha, mejor calidad, reducción de costos de producción y simplicidad de manejo.

La innovación en la agricultura nos ayuda a tener mejores producciones, que sean sustentables y cuidadosas con el medioambiente y los recursos limitados. La evolución en el cultivo de la soja nos permite, por ejemplo, hacer un control más preciso y amplio de plagas y malezas. Esto se traduce directamente en menos aplicaciones de productos para protección de cultivos, menor cantidad de agua empleada en la producción y disminución del uso de combustibles.

En el caso de Argentina, cada año las condiciones climáticas influyen directamente en los rendimientos. Estas condiciones adversas impactan directamente en los resultados porque no solo se trata de la sequía que pueden sufrir los campos, sino que el mal clima puede provocar enfermedades, atraer plagas o insectos. Sin embargo, durante la campaña 2016/17, de acuerdo con las estadísticas de la  la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la soja argentina alcanzó los 57,5 millones de toneladas con granos con alto contenido de aceite, de buen aspecto, color y peso. Las tecnologías que se aplican a la semilla la hacen menos vulnerable y capaz de afrontar estos desafíos que son cada vez más difíciles de sortear.

En Brasil, distintos estudios proyectan que los productores recolectarán cerca de 110,19 millones de toneladas de soja en la campaña 2018. Esta cifra supera ampliamente las expectativas de los últimos años y ocupa el segundo lugar en el record histórico de ese país. Las buenas condiciones climáticas que se esperan junto a las prácticas modernas sustentables que se aplican en cada plantación permiten tener una proyección exitosa, con altos rendimientos y excelente calidad. Uno de los aspectos a destacar de la producción de soja brasileña, es su capacidad para ofrecer mayores aportes de proteína gracias al clima tropical y a los días más largos. Esto le permite ganar terreno frente a EEUU como proveedor de China, uno los principales importadores de soja, que utiliza este cultivo como alimento para la ganadería.

 

Evolucionan las prácticas, las máquinas y las semillas

La Agricultura Moderna nos propone una evolución en todos los aspectos: en las prácticas del campo, en el uso de la información, en las máquinas y dispositivos empleados para las producciones y en las semillas que plantamos para obtener los cultivos. Se trata de una nueva visión sobre la agricultura en la que el foco está puesto en cuidar los recursos, sin los cuales no podríamos alimentar a las poblaciones futuras.

Mediante la inversión en Investigación y Desarrollo podemos hallar nuevos modos de trabajar que sean eficaces y productivos, que mejoren el trabajo en el campo y que cuiden los recursos naturales. Es en este sentido, la soja es cada vez más eficiente porque nos permite preservar nuestro planeta mientras seguimos produciendo alimentos para el mundo.

 

 

 

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