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I + D, la importancia de innovar en el campo

 

La implementación de las nuevas tecnologías en el campo trajo grandes oportunidades para los productores. A lo largo de más de 15 años de uso, hemos comprobado los beneficios socioeconómicos y ambientales del uso de cultivos biotecnológicos, que permiten producir más cuidando el medioambiente.

Aplicar tecnología al campo es importante si pensamos en mejorar el rendimiento y garantizar el crecimiento de los cultivos. En este aspecto, la Investigación y Desarrollo (I+D) es un punto clave aunque sea un proceso arduo y extenso, en el que sólo la etapa de descubrimiento lleve entre dos y cuatros años de investigación. Luego continúa un procedimiento que se puede dividir en cuatro fases: la prueba de concepto, las etapas tempranas de desarrollo, el desarrollo avanzado, y la etapa pre-comercial. Todo ello puede requerir hasta 10 años de trabajo.

Es el caso de las semillas Bt, las cuales poseen dentro la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) que vive en suelos de todo el mundo y actúa como un insecticida natural muy efectivo. Estas semillas, al ser más resistentes que las normales debido a la biotecnología aplicada, son más fuertes frente a las plagas, al clima y a las adversidades del campo en general. Además, están preparadas para crecer mejor, ser más saludables y todo esto se traduce en mayor rentabilidad para el productor.

Años atrás, nadie se imaginaba que una tecnología así pudiese aplicarse al campo. Antes, miles de cosechas se perdían por año debido a plagas y cambios climáticos. Sin duda, la incorporación de I + D resultó una total revolución. Además del aumento de productividad, también significa, en muchos casos, protección del agua y del suelo. Por un lado, porque gracias a la I + D podemos descubrir qué cantidad de agua exacta necesita la planta y así, ahorrar un recurso natural imprescindible. Por otro, porque existen sensores que controlan la humedad del suelo y otras tecnologías cuyo objetivo es proteger, enriquecer y preservar la tierra.

La importancia de cuidar las tecnologías

Resulta de vital importancia que los productores sean conscientes y cuiden estas tecnologías, sobre todo en las semillas. Muchas veces se cree que éstas surgen fácil y rápidamente, pero lo que no se sabe es que es un proceso duro y extenso que puede demorar hasta 10 años de producción. Por este motivo, hay que cuidar las tecnologías que tenemos en el mercado si no queremos volver a los sistemas de producción de hace 20 años.

Para el buen cuidado de estas tecnologías, se recomienda realizar un manejo integrado de plagas, conjugando las ventajas de distintos métodos de control según las condiciones específicas de cada situación. Es importante lograr un correcto control de malezas y rastrojos, un buen barbecho y una adecuada implantación del cultivo. Prácticas como la rotación de cultivos o la siembra del refugio refuerzan y garantizan una correcta protección de cultivos y cuidado de la salud del suelo. La incorporación de las innovaciones que surge de la I + D en el campo, trajo excelentes resultados al momento de preparar el suelo, sembrar, proteger los cultivos y mejorar los rendimientos, y todo esto haciendo un uso más eficiente de los recursos para preservar el medioambiente y respetar la biodiversidad. Por eso, cuidar y valorar estas nuevas tecnologías es es una tarea fundamental.

 

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