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ENERGÍA Y AGRICULTURA

ENERGÍA Y AGRICULTURA

Analizar las prácticas agrícolas modernas ofrece una gran oportunidad para explorar las relaciones entre los recursos naturales necesarios para el crecimiento de nuestros alimentos, incluyendo la energía, el agua y el suelo.

En los campos de hoy, el suelo es muy importante para los productores interesados en conservar los recursos. Un ejemplo destacado es la creciente tendencia de los productores a adoptar la siembra directa (sin arado) y la labranza reducida (reducción del arado) y la correspondiente reducción en el uso de energía.

Dos tipos de ahorro de energía

Cuando los productores adoptan la siembra directa o la labranza reducida, dejan los residuos del cultivo del año anterior sobre el suelo, en lugar de ararlos. En los sistemas tradicionales de labranza, el arado ayuda a controlar las malezas y deja la tierra limpia para la siembra. Con otras medidas de control de malezas disponibles, hoy el arado se ha vuelto menos necesario. La siembra directa es una opción viable que ayuda a los productores a reducir el consumo de energía de dos maneras:

No requiere arado

La primera forma en la que los productores conservan energía con la labranza conservacionista es reduciendo el número de veces que sus tractores cruzan el campo. Antes de que la siembra directa y la labranza reducida se hicieran más comunes, los productores araban los campos primero para romper el suelo y luego para colocar las semillas. Con la siembra directa, los productores cruzan sus campos con la sembradora sólo una vez, lo que lleva a una reducción sustancial en el uso de combustible.

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No requiere arado

La primera forma en la que los productores conservan energía con la labranza conservacionista es reduciendo el número de veces que sus tractores cruzan el campo. Antes de que la siembra directa y la labranza reducida se hicieran más comunes, los productores araban los campos primero para romper el suelo y luego para colocar las semillas. Con la siembra directa, los productores cruzan sus campos con la sembradora sólo una vez, lo que lleva a una reducción sustancial en el uso de combustible.

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Infiltración de agua mejorada

La labranza conservacionista también reduce la erosión y mejora la capacidad del suelo de absorber agua y retenerla, quedando disponible para ser utilizada más tarde por los cultivos. Como resultado, se requiere menor energía para el riego. Menor erosión también significa menor pérdida de nutrientes para los cultivos.

Retención de carbono en el suelo

Otro beneficio de la labranza conservacionista proviene de la capacidad del suelo de retener carbono, lo que contribuye a disminuir el cambio climático. Cuando el suelo se remueve mediante la labranza, el carbono se libera en la atmósfera, y esto puede afectar negativamente al clima. Por el contrario, si el carbono permanece almacenado en el suelo este impacto ambiental se reduce. Además de desempeñar un papel importante en el mantenimiento del equilibrio climático, el carbono del suelo también forma la base de las moléculas de los nutrientes que los cultivos necesitarán durante la siguiente campaña.

Eficiencia en recursos: la próxima frontera en agricultura

Las innovaciones que se están desarrollando actualmente en la Agricultura Moderna buscan reducir el impacto de la agricultura en el medio ambiente. Cada uno de los recursos naturales mencionados ‒ energía, suelo y agua ‒ son limitados y necesarios para todos. Las soluciones más sustentables, para los productores de hoy y de mañana, serán las que ayuden a los trabajadores del campo a seguir produciendo más alimentos utilizando menos recursos.

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