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LOS CULTIVOS DE COBERTURA: CULTIVAR SOLUCIONES DEBAJO DE NUESTROS PIES

A veces las soluciones a los problemas están ahí, delante de nosotros. Durante siglos, los productores han utilizado cultivos de cobertura para ayudar a controlar plagas, reducir presencia de malezas, mejorar la captura de agua de lluvia y enriquecer los suelos para producir vegetales y granos.

Los cultivos de cobertura como las hierbas gramíneas y las legumbres se plantan entre cultivos primarios como el maíz o la soja para cubrir y proteger el suelo hasta el próximo año.

Los cultivos de cobertura pueden producir nitrógeno

Algunos productores usan cultivos de cobertura que producen nitrógeno, un nutriente que ayuda a mejorar la fertilidad del suelo permitiendo que el próximo cultivo tenga un mejor rendimiento. Los cultivos de cobertura pueden ayudar a los productores a ser más eficientes en el uso de fertilizantes y productos para la protección de cultivos, ahorrando tiempo y dinero y ayudando a proteger el medio ambiente.

Al permitir mayor eficiencia en el uso de fertilizantes y otros insumos necesarios para cultivar nuestros alimentos, los cultivos de cobertura ayudan a prevenir la pérdida de nutrientes en los cursos de agua y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los cultivos de cobertura mantienen el suelo saludable

Al reconstruir y mantener la estructura, los cultivos de cobertura evitan la degradación de las partículas del suelo y las mantienen unidas entre sí. Además, dependiendo de la velocidad de crecimiento y la producción de biomasa, son efectivos competidores contra las malezas, pudiendo reducir su presencia en el lote. La erosión eólica en San Luis, Argentina, es un problema al que los productores se han enfrentado durante muchos años. Según estudios realizados en San Luis en el año 2015 por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en los campos en los que se utilizaron cultivos de cobertura como la cebada, el centeno y el Triticale, se ha logrado reducir 1/3 la erosión eólica y hasta un 85% la densidad de plantas de malezas.

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Al reconstruir y mantener la estructura, los cultivos de cobertura evitan la degradación de las partículas del suelo y las mantienen unidas entre sí. Además, dependiendo de la velocidad de crecimiento y la producción de biomasa, son efectivos competidores contra las malezas, pudiendo reducir su presencia en el lote. La erosión eólica en San Luis, Argentina, es un problema al que los productores se han enfrentado durante muchos años. Según estudios realizados en San Luis en el año 2015 por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en los campos en los que se utilizaron cultivos de cobertura como la cebada, el centeno y el Triticale, se ha logrado reducir 1/3 la erosión eólica y hasta un 85% la densidad de plantas de malezas.

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El rol de los cultivos de cobertura en la Agricultura Moderna

Las nuevas herramientas y soluciones brindan a los productores más opciones para mejorar las cosechas y cuidar la salud de los suelos. Algunas soluciones, como los cultivos de cobertura, han sido siempre ‒ y seguirán siendo ‒ útiles y beneficiosas. Otras, como las herramientas digitales, evolucionan a medida que los productores se enfrentan con nuevos desafíos como el cambio climático y el crecimiento de la población. Hoy, los productores tienen muchas opciones para producir cultivos, y todos estos métodos cumplen un rol fundamental en la preservación de los suelos.

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